Leite Pamela Melisa
Este trabajo presenta una herramienta para identificar representaciones mediáticas del pueblo Mbya Guaraní en textos periodísticos, evidenciando estereotipos coloniales persistentes y proponiendo prácticas comunicacionales descolonizadoras que reconozcan su voz y derechos.
Históricamente se han asociado ciertas imágenes a los integrantes de pueblos originarios. Indios, aborígenes, nativos americanos, indígenas o paisanos son algunos nombres que han recibido a lo largo del tiempo, en el mayor de los casos acompañados de estereotipos y cargas valorativas de distinta índole. Arraigadas en primera instancia del paradigma colonial, estas imágenes, y representaciones que han surgido desde el inicio mismo de la colonización, perduran hasta la actualidad, y “configuran discursos que dan testimonios de un saber de conocimiento sobre el mundo y de un saber de creencia, abarcador de un sistema de valores. Estos discursos cumplen un rol identitario constituyendo una mediación social que permite a los miembros de un grupo edificar una conciencia de sí y una identidad colectiva” (Charaudeau/ Maingueneau, 2002 citados por Cebrelli y Arancibia, 2007, p.1).
Uno de ellos, es el discurso periodístico y por esto, en este trabajo se busca referenciar esas ideas y creencias culturales sedimentadas en el imaginario colectivo cuyas huellas aparecen en los relatos informativos, en vistas de dilucidar sus orígenes y modos de reproducción para demostrar que no son inocentes, y con ese proceso contribuir a “idear formas de descolonización que nos permitan cuestionar y deconstruir el eurocentrismo, las narrativas occidentalistas y coloniales en sus aspectos epistémicos, sociales, culturales en vistas de descolonizar las categorías, las clasificaciones y aún los marcos y modos de pensar desde los que analizamos el mundo” (Zubillaga, 2014, p.82).
Los datos que aquí se presentan, forman parte de una tesis de Licenciatura en Comunicación Social, cuyo objetivo fue el de describir las características del tratamiento informativo de los acontecimientos relacionados al pueblo mbya en la provincia de Misiones. Para ello, se construyó un corpus conformado por 207 noticias que fueron publicadas en el año 2019 en cuatro medios digitales que son los principales de la provincia: El territorio digital, Misiones On Line, Primera Edición y La Voz De Cataratas. Los criterios de selección responden al alcance territorial de los mismos y su línea editorial. Los primeros tres medios son de alcance provincial por lo cual tienen una agenda más amplia y mayor cantidad de notas publicadas. La Voz De Cataratas, es un medio local ubicado en Puerto Iguazú, su alcance llega a toda la zona norte de Misiones, donde se concentra la mayor cantidad de comunidades indígenas.
Para analizar este corpus se construyó un instrumento con más de 20 variables, entre las que se destaca la de Representaciones, en la cual se operacionalizaron aspectos enunciativos y discursivos que aparecen en las noticias, para identificar los principales rasgos que circulan respecto al pueblo Mbya Guaraní en las mismas.
Sobre las Representaciones
Para comenzar a abordar las representaciones mediáticas sobre las comunidades indígenas, es preciso orientar la reflexión en torno al paradigma colonial y los condicionamientos que la episteme hegemónica impone sobre la relación con las alteridades. “Terminado el colonialismo […] el poder colonial continúa operando en otras construcciones raciales, étnicas, nacionales, etc. A esta forma de poder global se denomina colonialidad” (Zubillaga, 2014, p.81). El mismo es un proceso de dominación que subsiste ya que “es imposible no ver que la vasta mayoría de los explotados, de los dominados, de los discriminados, son exactamente los miembros de las razas, de las etnias o de las naciones en que fueron categorizadas las poblaciones colonizadas” (Quijano, 2000 citado por Zubillaga, 2014, p.81)
Una de las características de esta lógica colonialista es que “tiende a polarizar todo a través de los dualismos: “salvaje/civilizado, moderno/tradicional, racional/irracional, desarrollado/subdesarrollado” (Jiménez Molina, 2014, p.24). Estos dualismos que nacen a partir de la colonialidad han desarrollado categorías y asociaciones de personas y grupos enteros para estigmatizarlos, por ende, discriminarlos. Dando lugar a ciertas imágenes, estereotipos y representaciones que perduran hasta la actualidad, y configuran discursos que son testimonios de un saber de conocimiento sobre el mundo y de un saber de creencia, abarcador de un sistema de valores.
Por otro lado, la noción de representación, es un concepto que recibe mucha atención en el campo de las ciencias sociales y en el de la comunicación en particular. Las representaciones sociales se basan en el conocimiento socialmente construido y compartido, facilitan una versión de la realidad según la satisfacción y justificación de las necesidades, intereses y valores de ciertos grupos que la sostienen (Moscovi, 1986) .
Como indican los estudios de Cebrelli y Arancibia (2007)
“En el caso concreto de las prácticas y rutinas periodísticas, las representaciones proporcionan el material fundamental en el proceso de construcción de las textualidades mediáticas que apelan a las formaciones imaginarias de mayor circulación y por lo tanto, impactan sobre los haceres y las identidades”. (p.16)
Según estos autores, una representación “funciona como un mecanismo traductor en tanto posee una facilidad notable para archivar y hacer circular con fluidez conceptos complejos cuya acentuación remite a un sistema de valores y a ciertos modelos de mundo de naturaleza ideológica”(Cebrelli y Arancibia, 2007, p.2). Además, las mismas tienen la capacidad de condensación gracias a su naturaleza parcialmente icónica, es decir configuraciones codificadas y fuertemente identitarias que han permanecido en circulación por largo tiempo en el imaginario colectivo, de modo que refieren a algún tipo de imagen que facilita su reconocimiento inmediato. Esta cristalización parcial, nunca absoluta –afirman los autores- es lo que les posibilita funcionar y mantenerse en el seno de la sociedad permitiendo la reproducción de las prácticas y la constitución de las identidades sociales (Cebrelli y Arancibia, 2007, 2008, 2015).
Desde el enfoque de los estudios culturales, Stuart Hall se refiere a las representaciones más allá de su carácter de ser un mero ícono, es decir, que está en lugar de otra cosa, y las transforma en un proceso cargado de significado por sí mismo, ya que afirma que su construcción: “Implica el trabajo activo de seleccionar y presentar, de estructurar y modelar: no meramente la transmisión de un significado ya existente, sino la labor más activa de hacer que las cosas signifiquen”. (Hall [1982] 2010: 163)
En Hall, entonces, el concepto de representación es mucho más que un simple reflejo de la realidad ya que “El mundo social es literalmente producido desde la representación, la cual debe entenderse un trabajo y una práctica determinada” afirma Eduardo Restrepo (2022, p.22), retomando los planteos del sociólogo jamaiquino.
Los sistemas de representación que utilizamos para dar sentido al mundo se componen para Hall de: un sistema conceptual, que establece relaciones de equivalencia y correspondencia entre los objetos y conceptos; y un sistema lingüístico, compuesto por sonidos, palabras e imágenes (signos). Considera así que conceptos, signos e ideas se vinculan generando nuestras “representaciones” (Zubillaga, 2014, p.87).
Es por esto que los sentidos que atribuímos a los objetos o personas no están en ellas mismas sino que son configurados en base a nuestros sistemas representacionales, que están estrechamente vinculados con un sistema de sentidos que circulan y a la vez están sedimentados en la sociedad en la que vivimos y a partir de los cuales damos sentido a nuestro mundo.
En este proceso de producción de sentidos
“las representaciones colocan al agente en un rol, le otorgan una jerarquía social en una instancia de comunicación determinada, señalándole una pertenencia grupal, de clase y territorial. Desde esa posición, el agente “actúa” y “siente” o percibe de determinada manera, en respuesta a las ‘instrucciones’ implícitas en cada representación”. (Cebrelli A. y Arancibia V. 2007, p.7)
Esta concepción de las representaciones nos ayuda a problematizar el objeto de estudio ya que da cuenta de cómo ciertas nociones sobre el mundo indígena configuran y modelan el tratamiento informativo de las noticias sobre la comunidad Mbya Guaraní. Es por ello, que nos detenemos en las mismas, considerando que “una representación cumple un rol activo y altamente económico en los procesos de reproducción y de identificación social” (Cebrelli y Arancibia, 2007, p.7) con el deseo de desmenuzar la configuración discursiva, es decir, el micro relato que se esconde detrás de cada una de ellas, específicamente en el discurso periodístico.
Estudios previos sobre la relación entre medios y pueblos originarios han demostrado que “Las imágenes construidas como producto de procesos ideológicos conducidos por las élites dominantes en el siglo XXI siguen siendo reproducidas por la mayoría de los portales informativos” (Pereyra, Alonzo y Lencina 2020), reforzando la teoría de que el periodismo como práctica discursiva social institucionalizada, es uno de los pilares que actualmente sostiene tanto a la sociedad y su cultura como las subjetividades que con ellas se identifican. Por ello, consideramos importante rescatar esas representaciones para que una vez expuestas se pueda iniciar el camino de transformarlas en búsqueda de un tratamiento periodístico respetuoso con las diferencias, en este caso, étnicas.
Representaciones sobre el Mbya Guaraní que aparecen en la prensa digital misionera
Para la operacionalización del concepto se tomaron en cuenta dimensiones específicas del nivel de la enunciación y el nivel discursivo, recuperando aspectos narrativos y discursivos que permiten identificar y clasificar a los diferentes procesos de figuración y representación de las comunidades mbya guaraní en las noticias de la prensa local, como por ejemplo: la relación con la sociedad occidental y con la ley; y el tipo de relación según el acceso a los recursos, a los derechos y al reconocimiento intercultural. Estas dimensiones nos permiten caracterizar la condición de sujeto y la perspectiva desde la que se presenta a los miembros del pueblo Mbya Guaraní. Para trabajar con esta noción se optó por instrumentar algunas variables de contenido que luego fueron retrabajadas a partir de un enfoque semiótico discursivo que complementa y profundiza el análisis sobre el tratamiento informativo de las noticias que se refieren a esta parcialidad en los medios digitales en la provincia de Misiones.

Sujeto Carente: Bajo esta representación se presenta a los integrantes de las comunidades relacionados a sus carencias respecto a los valores de la cultura occidental. Las necesidades pueden ser respecto a la salud, vivienda, acceso a recursos básicos, educación, entre otros, las cuales son vistas como constitutivas del pueblo que deben ser eliminadas, sin tener en cuenta las condiciones de fondo de las que resultan esas carencias, generalmente relacionadas a los despojos cometidos por la colonización. El sujeto carente se presenta por fuera de la condición de ciudadano por el foco en la vulnerabilidad, y su voz se diluye tras el rechazo moral ante sus condiciones.
Victimario: Asociado a causas judiciales, este aspecto destaca al Mbya como responsable de un daño contra otra persona de su propio pueblo o no. Se refuerza el estereotipo del bárbaro, salvaje e incivilizado, subrayando, en muchos casos que la situación, actitud o decisión tomada en el hecho sería diferente si el protagonista no fuese indígena. El tratamiento periodístico cuando se ahonda en esta representación, roza el amarillismo, el morbo y la mayoría de las veces incumple con todas las recomendaciones y especificaciones de tratamiento responsable hacia los pueblos originarios e incluso de derechos humanos.
Víctimas: A diferencia del sujeto carente, se presenta al indígena como persona o grupo que sufre un daño o perjuicio, provocado por una acción u omisión, ya sea por culpa del hombre blanco, la naturaleza o la cultura occidental. En este caso, se recurre en dualismo al estereotipo anterior reforzando la figura del buen salvaje, destacando el supuesto carácter manso, ignorante e inocente de los indígenas.
Sujeto de exhibición o de memoria
De un tiempo a esta parte, ha emergido una revisión histórica que busca romper ciertos estereotipos y ha puesto en agenda tanto la cultura, la historia como la situación de los pueblos originarios. Esto ha dado lugar a un sin fin de expresiones culturales, que en un muchos casos son producidas desde la mirada del criollo, que aunque con buenas intenciones, obvia muchas veces la consulta o mirada de quienes buscan representar o narrar.
Esta representación está vinculada generalmente a la industria cultural donde la historia del pueblo guaraní, sus despojos y luchas por el reconocimiento son retratados a través del cine, la música o la literatura. También la hallamos cuando ciertos aspectos de la cultura Mbya (como las artesanías, o la gastronomía) son exaltados con fines turísticos o comerciales.
Sujeto Integrado: En esta situación, el pueblo mbya o alguno de sus integrantes son el actor principal de la noticia, cuyo acontecimiento es considerado de ese modo por el único hecho de ser protagonizado por indígenas. Se pretende de ese modo, resaltar la interculturalidad como un logro, sin reparar en que, a pesar de las buenas intenciones, este tipo de práctica produce en cambio la naturalización de la segregación, la separación y la jerarquización de la diferencia (Restrepo, 2013 citado por Gonzáles Castaño, p.127).
Beneficiario: A diferencia de la figura de sujeto carente, en este aspecto se presenta a otras figuras que no son parte de la comunidad indígena y que realizan alguna acción en beneficio de los mismos. En este marco, prima el imaginario asistencialista hacia los pueblos indígenas, principalmente narrando las políticas públicas que produce el Estado en la mayoría de los casos y también de empresas, organizaciones, fundaciones u ONG quienes, junto a sus acciones a favor de la comunidad Mbya, son los protagonistas del relato. El pueblo Mbya siempre en este caso, es actor secundario o ni siquiera es mencionado.
Pionero o Referente destacado: En esta ocasión se destaca a una persona o grupo en particular por alguna hazaña lograda en algún aspecto cotidiano, ya sea educación, salud o deportes. Se refuerza bajo esta premisa, la meritocracia y se olvida explicar la desigualdad en la que sobrevive el pueblo indígena, que obtura el acceso y/o permanencia en actividades o instituciones propias del hombre blanco.
Sujeto de Derecho: Bajo esta categoría se reconoce y reivindica a los guaraníes como sujeto de derecho en los diferentes aspectos de su vida, y se promueve el autoconocimiento y autodeterminación de este pueblo para decidir ellos mismos sobre los aspectos de su existencia, sin necesidad de ser tutelados. El tratamiento periodístico se ajusta a los estándares y recomendaciones que organizaciones de Derechos Humanos e indigenistas han producido con el objetivo de cambiar la mirada estigmatizante y discriminatoria a la que fueron sometidos históricamente.
Como representan a los pueblos originarios los medios de Misiones
Logramos identificar ocho maneras recurrentes en las que se presenta a los integrantes de las comunidades en los medios de Misiones a partir de instrumentar algunas variables de contenido que luego fueron retrabajadas a partir de un enfoque semiótico discursivo con el objetivo de complementar y profundizar el análisis sobre el tratamiento informativo de las noticias.
En ese sentido, la necesidad, la asistencia y la beneficencia sigue siendo un rasgo relevante a la hora de hablar sobre los pueblos originarios. Que la representación que más se repita sea la de beneficiario condensa varias apreciaciones registradas en este tratamiento mediático de la prensa local. El análisis sobre el plano actancial que ocupan los actores de la comunidad Mbya pone el foco principal en quienes son los protagonistas de los relatos, señalando las notas en las cuales se resalta a organizaciones o colectivos que realizan alguna acción a favor de los pueblos originarios, quienes aparecían en un papel secundario. Esto coincide con los datos mencionados previamente que afirman que el protagonismo de los pueblos indígenas es reducido aún cuando se trata de acontecimientos que los involucran de manera directa. Por otro lado presentar al pueblo Mbya como receptor de ciertas dádivas, los ubica en un modelo situacional cercano a la carencia y necesidad de asistencia que luego se reafirma en la representación del sujeto carente, en las noticias en las que los rasgos de pobreza y marginalidad se destacan aún más. Se trata de representaciones diferentes pero con un mismo origen; es la mirada hacia el indigena como despojado de manera irreductible, que nace con la llegada misma de Colón. Esta forma de verlos y luego representarlos, oblitera la posibilidad de que se conviertan en sujetos de derechos, empoderados, porque se los asiste desde la solidaridad y no desde la garantía o ejecución de derechos, lo que refuerza la dependencia de este sector a las dádivas. En el caso de como sujetos de Exhibición o Memoria, algunos rasgos de su cultura como las artesanías se convierten en mercancía, o su historia junto a sus luchas por el reconocimiento, en productos de la industria cultural. Por otro lado, se los menciona cuando se convierten en Pioneros o Referentes destacados de sus comunidades ya sea en materia educativa, cultural o social, ocasiones en las que prima el exotismo por sobre otras características. En menor medida aparecen como Victimarios, categoría en la cual los rasgos que se destacan son los emparentados con la animalidad y barbarie, casos en cuyos tratamientos de los acontecimientos infringen varios derechos.
Cabe destacar que en las noticias no aparecen las representaciones de manera “pura” sino que un mismo relato se pueden registrar dos o más formas de presentar al indígena, con fines analíticos, se eligió la más representativa para consignar las mismas.
La riqueza de estas categorizaciones radica en que permite observar como las representaciones sociales van constituyéndose con núcleos sémicos y con imágenes superpuestas provenientes de representaciones que se entienden como afines desde las formaciones discursivas vigentes y que se sobreimprimen sin perder su propia especificidad. Cada representación que aquí operacionalizamos en una categoría, es el resultado de complejos procesos de construcción de marcos de interpretación sobre lo noticiado, por lo tanto su desnaturalización también implica un esfuerzo de reconocimiento en la instancia de producción. El análisis deja traslucir -como a través de varios vidrios esmerilados- superposiciones y traslapamientos múltiples, tanto sobre otras representaciones en vigencia como sobre imágenes anteriores, que constantemente se reinventan y resignifican sin borrar del todo el origen cultural y la entonación fundacional de cada una. El hecho de que se actualicen y se nominen ciertas imágenes no impide que otras se mantengan en latencia, contaminando de todas formas la semiosis textual. Con los datos y aportes desglosados hasta el momento, podemos afirmar que los pueblos originarios si bien son visibilizados por los medios de comunicación, esa visibilidad obtenida es reducida y se basa en estereotipos de larga duración.
Por ello, consideramos necesario promover el acceso de las comunidades a los medios de comunicación y a las tecnologías de la información, así como a comunicar y afirmar su cultura. Sostenemos que es necesario ampliar el espectro de voces consultadas y la participación directa de los miembros de las comunidades en los medios de comunicación, así como el diseño y la implementación de políticas públicas orientadas a que las comunidades indígenas puedan tener acceso a los medios de comunicación, a la participación en la producción de contenidos, toma de decisiones y políticas públicas. Alentamos en ese sentido a que los periodistas creen redes basadas en la confianza con referentes de las comunidades, quienes también solicitan y aceptan el llamado a los medios de comunicación cuando consideran que ciertos acontecimientos propios deben ser comunicados.
Creemos que otras formas de comunicación con regímenes de visibilidad más amplios para los pueblos originarios y otros sistemas representacionales son posibles aun cuando se trata de muchos siglos de colonialidad que faltan desmontar. Nuestro aporte se orienta en tal sentido, para contribuir desde el campo de la comunicación a descolonizar las categorías, las clasificaciones, los marcos y modos de pensar desde los que analizamos el mundo, para tomar decisiones que aporten a reducir las desigualdades.
Bibliografía
Cebrelli A, y Arancibia V, (2007) Sobre el espesor temporal de las representaciones sociales en el discurso periodístico: Los aborígenes en la prensa local 2006-2007 y 1859, XI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, San Miguel de Tucumán.
Cebrelli A, y Arancibia V (2008) Las Tram(p)as de las representaciones: Apuntes para el análisis de las coberturas mediáticas de problemáticas referidas a pueblos originarios. XVII Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación: Nuevos escenarios y lenguajes convergentes.
Zubillaga N. (2014) Identidad y diáspora: la paradoja del perpetuo viaje de retorno a América en Restrepo E. (Coord.) Stuar Hall desde el Sur: Legados y Apropiaciones. CLACSO.

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